[FM Riachuelo 24/10/2019] En nuestra región se esta desarrollando un complejo proceso que combina contundentes levantamientos populares contra el neoliberalismo, y violentas reacciones de un sistema de poder global que pretende recolonizar nuestras tierras y saquear nuestros recursos naturales. En este contexto FM Riachuelo analizó la situación con Lito Borello, secretario de Derechos Humanos de la CTEP.
FMR: A partir de lo de Ecuador, y ahora lo de Chile parece estar produciéndose un nuevo ciclo de protestas en el continente ¿a qué responde? ¿por qué en este momento?
LB: Creo que lo que se está dando en Ecuador y ahora en Chile, pero que también tiene algunos antecedentes en Haití y en otros lugares que a veces tienen menos relieve, es un hartazgo de los movimientos populares y de los pueblos frente a las políticas neoliberales de estos últimos años, que generan desigualdades e injusticias insoportables. Las democracias en los últimos años no han sabido como lidiar con un capitalismo salvaje, depredador, financiero, extractivista, que sigue concentrando poder y riquezas en muy pocas manos, y deja a la intemperie a los más humildes: a los trabajadores, y a los pueblos en general. Con estos niveles demanda y hartazgo de los pueblos se generan procesos insurreccionales, inclusivo frente a cierta clase política que no se pone a la altura de la circunstancias. Lamentablemente, estos procesos cuentan con muy poca capacidad de conducción y coordinación. Pero sin dudas, habla de un nivel de conciencia, de un nivel de hartazgo de los pueblos y de un nivel de decisión de los pueblos de ya no esperar más y no soportar más el nivel de desigualdades que provocan las lacerantes políticas neoliberales.
Por lo tanto, creo que es auspicioso, en el sentido de que también a veces daba la sensación que éstas camadas de políticas neoliberales de este capitalismo hegemónico a nivel mundial iban a durar mucho más años, por lo menos en nuestras tierras. Pero vemos cómo, más temprano que tarde, los pueblos dicen basta y se ponen de pie.
FMR: En otros países esta misma situación está encontrando algún modo de expresión en lo electoral, pero en Bolivia también tuvo lugar una fuerte reacción antidemocrática de la derecha ¿cómo caracterizarías ese accionar de la derecha en Bolivia?

LB: Sí, es cierto, en algunos países la cristalización de este hartazgo se da en expresiones electorales. Analizar la situación en Bolivia, la cantidad de votos que conquistó Evo Morales en medio de una campaña de la derecha muy fuerte, una derecha tutelada y dirigida por Estados Unidos y a tantos años ya del ejercicio del poder en el ejecutivo, la verdad que es realmente meritorio la cantidad de votos en lo que es la contienda electoral que conquista Evo Morales. Y por cierto, hay una derecha que cuando ya no puede en el plano de lo institucional, en el plano de las democracias formales, está dispuesta a cruzar una línea.
Creo que, la derecha en Bolivia tiene una historia muy violenta y que está echando manos a cualquier cosa en aras de evitar la consolidación de un proceso revolucionario ejemplar en América Latina, con un crecimiento de la economía realmente modelo para los pueblos latinoamericanos, que necesitamos no tan sólo la justicia social sino también un tiempo emancipador. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que, aunque celebramos la distancia que han sacado resolviendo la elección sin la necesidad de ir a una segunda vuelta, va a ser necesario el alerta y la movilización de los movimientos sociales para enfrentar el poder fáctico, que aunque no es parte de la institucionalidad, está decidido, con el tutelaje de Estados Unidos, a sacar sus garras y a expresar las peores cosas de una derecha realmente sanguinaria y perversa.
FMR: Si ponemos a la Argentina en esta perspectiva de análisis ¿podemos esperar una radicalización antidemocrática de la derecha en la Argentina? ¿De qué modos se expresaría esto?
LB: La Argentina no es ajena a este escenario continental. El rechazo al neoliberalismo se viene expresando en 4 años de resistencia y organización popular contra el macrismo, con los movimientos sociales como punta de lanza de ese proceso; y en concreto se produjo recientemente un contundente rechazo electoral a Macri en las elecciones del 11 de agosto y que seguramente se ratificará con más fuerza este domingo. Pero independientemente que la propuesta Fernández – Fernández es la mejor para sacar al muy mal gobierno de Mauricio Macri, sin dudas ese gobierno en retirada, va a prepararse como una derecha que no va a dejar gobernar, que no va a dejar consolidar una situación que retrotraiga las desigualdades producidas por las políticas del gobierno de Mauricio Macri. Frente a esto es sustancial, no solamente festejar la posibilidad de la conquista en el plano de la institucionalidad del Ejecutivo en la Casa Rosada, sino también la necesidad de tener una fuerte trama en el tejido social, una fuerte organización de nuestro pueblo: una fuerza popular organizada que sea capaz de ser la punta de lanza para la conquista y para la defensa de lo conquistado.
Creo que se vienen tiempos auspiciosos pero también de combate, de lucha, contra el poder factico. Contra una derecha de los adoradores del dios dinero, que están poniendo el mundo realmente en riesgo, no solo para las sociedades sino también para el propio planeta como bien dice el Papa Francisco: una crisis integral que afecta lo humanitario pero que también afecta lo medioambiental. Es en el marco de esta «crisis multidimensional» -como las organizaciones populares la han descrito en febrero último en Caracas- que tenemos que prepararnos para una fuerte lucha, para una fuerte batalla que no termina el 27 de octubre a la tarde, sino que da inicio a nuevos estadíos de la pelea contra los poderosos.


