PRIMER AÑO DE LA FERIA CONUQUERA: ORGANIZACIÓN POPULAR POR UNA NUEVA PRODUCCIÓN
Además, resulta interesante la participación de jóvenes en estas iniciativas. “Yo creo que muchos jóvenes han sentido el llamado. De ‘no vamos a reunirnos un sábado por la noche, hacer una vaca para tomarnos una curda nada más’ “, dice Tania Abreu, estudiante de la Universidad Central de Venezuela que, junto a su madre, ha participado en la feria desde el primer momento.
Según ella, sintieron el llamado de sembrar, de contribuir a la consolidación de otra forma de vida, una que no dependa del mercado de especulación. Pero especialmente, una forma más sana y de relación amistosa con la naturaleza.
Quienes organizan esta feria forman parte de colectivos que además de la siembra promueven el proyecto de Ley de Semillas y están en permanente campaña contra el uso de transgénicos, pesticidas y diversos tóxicos.
Ven en lo que hacen la semilla de algo que seguirá creciendo, se seguirá fortaleciendo para acercarnos cada vez más a una sociedad productiva, donde no haya intermediarios entre la producción y el consumo, además de romper con la cadena de especulación. Por esto último, por ejemplo, los precios se deciden en asambleas previas a cada feria.
Si algo ha hecho evidente la guerra económica, es la necesidad de ser todos productores para no depender de intereses mercantiles. Quienes históricamente han llenado los anaqueles y que ahora los vacían, no producen alimentos, sino dinero. Por eso es importante el llamado a cada familia, a los jóvenes (para que sean cada vez más) a sembrar sus propios alimentos.
Espacios como este son posibles además gracias a la voluntad política de un proceso que se ha avocado a cambiar los paradigmas de la sociedad basada en el rentismo que dejó el puntofijismo y sus antecesores. De feria va un año, pero son más de quince los que lleva la lucha que ha dado pie a estos cambios. ¿Tarea pendiente? Hacer de esto algo irreversible, trascender a esa nueva vida, en colectivo




