DIARIO DEL ENCUENTRO: JORNADA FINAL
POETAS SOCIALES
UNA JORNADA HISTÓRICA PARA LOS LUCHADORES POPULARES DEL PLANETA
ESCUCHÁ AQUÍ EL TESTIMONIO DE LITO BORELLO
POETAS SOCIALES
UNA JORNADA HISTÓRICA PARA LOS LUCHADORES POPULARES DEL PLANETA
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[FMR Viernes 10/7/15 – Santa Cruz de la Sierra, Bolivia]
Corresponsalía Especial Riachuelo: Manuel Ferrer.
Luego de intensas jornadas de debate e intercambio los militantes populares reunidos en el II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, le entregaron al Papa Francisco y al presidente Evo Morales un documento que fue la síntesis del trabajo de representantes de más de 40 países. “Una jornada histórica para los luchadores populares de todo el planeta” culminó con los discursos, de profundo contenido político, del presidente Evo Morales y el Papa Francisco. Las destacadas palabras de ambos mandatarios coronaron la actividad y presencia populares frente al auditorio emocionado.
El encuentro que se produjo ayer entre Evo Morales, Francisco y los movimientos populares en la ciudad boliviana de Santa Cruz fue celebrado por los participantes como “una jornada histórica para los luchadores populares de todo el planeta”.
La jornada comenzó con la lectura de un documento que sintetizaba para el Papa y el Evo las conclusiones que los 1500 delegados de organizaciones sociales de todo el mundo habían alcanzado en los días previos. Los nutridos debates sobre los que FM Riachuelo estuvo informando se realizaron en el marco del Segundo Encuentro Mundial de Movimientos Populares recuperando los ejes discutidos el año anterior en Roma: Tierra, Techo y Trabajo (las tres “T”).
Corresponsalía Especial Riachuelo: Manuel Ferrer.
Luego de intensas jornadas de debate e intercambio los militantes populares reunidos en el II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, le entregaron al Papa Francisco y al presidente Evo Morales un documento que fue la síntesis del trabajo de representantes de más de 40 países. “Una jornada histórica para los luchadores populares de todo el planeta” culminó con los discursos, de profundo contenido político, del presidente Evo Morales y el Papa Francisco. Las destacadas palabras de ambos mandatarios coronaron la actividad y presencia populares frente al auditorio emocionado.
El encuentro que se produjo ayer entre Evo Morales, Francisco y los movimientos populares en la ciudad boliviana de Santa Cruz fue celebrado por los participantes como “una jornada histórica para los luchadores populares de todo el planeta”.
La jornada comenzó con la lectura de un documento que sintetizaba para el Papa y el Evo las conclusiones que los 1500 delegados de organizaciones sociales de todo el mundo habían alcanzado en los días previos. Los nutridos debates sobre los que FM Riachuelo estuvo informando se realizaron en el marco del Segundo Encuentro Mundial de Movimientos Populares recuperando los ejes discutidos el año anterior en Roma: Tierra, Techo y Trabajo (las tres “T”).
Lee el documento elaborado: http://www.fmriachuelo.com.ar/2015/07/bolivia-concluye-el-ii-encuentro.HTML
Enseguida, los más de 3000 asistentes en el predio ferial Expocruz escucharon admirados las intervenciones de Morales y el Papa Francisco.
El Evo fue el primer orador con cálido recibimiento de cánticos y consignas antiimperialistas. Sus palabras se orientaron a compartir con los militantes la experiencia histórica de Bolivia que permitió pasar “de un Estado mendigo, a un Estado Plurinacional digno”. Destacó una condición importante para desencadenar ese proceso: “en el 2005 decidimos armar un instrumento político para enfrentar al imperialismo yanqui”.
Otro momento significativo del discurso del Evo recordó los episodios recientes en Grecia, felicitando a Alexis Tsipras y al pueblo griego por su valentía, para resaltar la necesidad de “independencia económica” para lograr la dignidad de los pueblos del mundo.
Al cederle la palabra al “hermano Francisco” Evo reconoció que “por primera vez siento que tengo un Papa”.
En un gesto de humildad que fue fervorosamente valorado por la concurrencia, el Papa se puso de pie, saludó a Evo y caminó hasta el extremo de la mesa de representantes de las organizaciones para pronunciar, de pie, su discurso en el mismo atril que había utilizado Evo. (Se esperaba que lo hiciera sentado en el centro del escenario)
De esta forma, Francisco le dio curso a sus palabras que, a pesar del tono calmo y ritmo pausado, sorprendieron y conmovieron a los militantes en todos los momentos de su hora de duración.
Aunque difícil de sintetizar por la riqueza de su contenido, la intervención del primer Papa latinoamericano puso rápidamente el acento en el rol transformador que deberán desempeñar los trabajadores excluidos y los militantes populares. Sin demoras, marcó el terreno donde desarrollar la acción y junto con fuertes críticas al capitalismo de exclusión enfatizó: “es necesario cambiar el sistema”… “La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia”.
Un fuerte reconocimiento a los trabajadores de la economía popular a los que les señaló la capacidad de transformar al mundo a partir de la organización que promueve alternativas creativas. Destacando permanentemente la importancia de la acción sobre las tres T (golpecitos al atril mediante). Al mismo tiempo el Papa barrió con cualquier especulación sobre la profundidad política de su discurso , al señalar, sin medias tintas: “nuestra Fe es revolucionaria”. En el mismo sentido, con un énfasis autocrítico y en un gesto de humildad apuntó: “Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a los problemas contemporáneos”
Por momentos, las palabras de Francisco recuperaban las interpretaciones y consignas más valiosas de la militancia popular. El mandar obedeciendo se hizo presente en el ruego que le hizo a los dirigentes para que construyan siempre involucrando a su pueblo. Del mismo modo puntualizó el colonialismo al que nuestros pueblos se ven sometidos y la necesidad de completar nuestro proceso de Independencia trunco desde hace 200 años.
Igual que Evo, en un pasaje que transformó e inundó rostros por la emoción, el Papa asumió la dimensión histórica de su presencia y pidió perdón a los pueblos originarios por los pecados y muerte provocada contra ellos a nombre de la Iglesia Católica. Fustigó en el mismo pasaje “la alianza entre la espada y la cruz” y al mismo tiempo, pidió recordar a los miles de miembros de la Iglesia y católicos que predicaron y dieron la vida por la dignidad de los pueblos en todas las épocas.
Antes de terminar destacó que tal como estamos, vivimos dentro de “esta tercera guerra mundial en cuotas, en donde hay una especie de genocidio en marcha que debe cesar”.
Para finalizar el Papa nombró a los militantes “poetas
sociales”, destacando la creatividad de sus prácticas como la virtud más importante para el cambio. Fueron los militantes populares presentes quienes despidieron encendidamente a un Papa Francisco que pidió defender a toda costa la “Patria Grande”.
CORRESPONSALÍA ESPECIAL RIACHUELO: MANUEL FERRER/PRODUCCIÓN RIACHUELO
El Evo fue el primer orador con cálido recibimiento de cánticos y consignas antiimperialistas. Sus palabras se orientaron a compartir con los militantes la experiencia histórica de Bolivia que permitió pasar “de un Estado mendigo, a un Estado Plurinacional digno”. Destacó una condición importante para desencadenar ese proceso: “en el 2005 decidimos armar un instrumento político para enfrentar al imperialismo yanqui”.
Otro momento significativo del discurso del Evo recordó los episodios recientes en Grecia, felicitando a Alexis Tsipras y al pueblo griego por su valentía, para resaltar la necesidad de “independencia económica” para lograr la dignidad de los pueblos del mundo.
Al cederle la palabra al “hermano Francisco” Evo reconoció que “por primera vez siento que tengo un Papa”.
En un gesto de humildad que fue fervorosamente valorado por la concurrencia, el Papa se puso de pie, saludó a Evo y caminó hasta el extremo de la mesa de representantes de las organizaciones para pronunciar, de pie, su discurso en el mismo atril que había utilizado Evo. (Se esperaba que lo hiciera sentado en el centro del escenario)
De esta forma, Francisco le dio curso a sus palabras que, a pesar del tono calmo y ritmo pausado, sorprendieron y conmovieron a los militantes en todos los momentos de su hora de duración.
Aunque difícil de sintetizar por la riqueza de su contenido, la intervención del primer Papa latinoamericano puso rápidamente el acento en el rol transformador que deberán desempeñar los trabajadores excluidos y los militantes populares. Sin demoras, marcó el terreno donde desarrollar la acción y junto con fuertes críticas al capitalismo de exclusión enfatizó: “es necesario cambiar el sistema”… “La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia”.
Un fuerte reconocimiento a los trabajadores de la economía popular a los que les señaló la capacidad de transformar al mundo a partir de la organización que promueve alternativas creativas. Destacando permanentemente la importancia de la acción sobre las tres T (golpecitos al atril mediante). Al mismo tiempo el Papa barrió con cualquier especulación sobre la profundidad política de su discurso , al señalar, sin medias tintas: “nuestra Fe es revolucionaria”. En el mismo sentido, con un énfasis autocrítico y en un gesto de humildad apuntó: “Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a los problemas contemporáneos”
Por momentos, las palabras de Francisco recuperaban las interpretaciones y consignas más valiosas de la militancia popular. El mandar obedeciendo se hizo presente en el ruego que le hizo a los dirigentes para que construyan siempre involucrando a su pueblo. Del mismo modo puntualizó el colonialismo al que nuestros pueblos se ven sometidos y la necesidad de completar nuestro proceso de Independencia trunco desde hace 200 años.
Igual que Evo, en un pasaje que transformó e inundó rostros por la emoción, el Papa asumió la dimensión histórica de su presencia y pidió perdón a los pueblos originarios por los pecados y muerte provocada contra ellos a nombre de la Iglesia Católica. Fustigó en el mismo pasaje “la alianza entre la espada y la cruz” y al mismo tiempo, pidió recordar a los miles de miembros de la Iglesia y católicos que predicaron y dieron la vida por la dignidad de los pueblos en todas las épocas.
Antes de terminar destacó que tal como estamos, vivimos dentro de “esta tercera guerra mundial en cuotas, en donde hay una especie de genocidio en marcha que debe cesar”.
Para finalizar el Papa nombró a los militantes “poetas
sociales”, destacando la creatividad de sus prácticas como la virtud más importante para el cambio. Fueron los militantes populares presentes quienes despidieron encendidamente a un Papa Francisco que pidió defender a toda costa la “Patria Grande”.
CORRESPONSALÍA ESPECIAL RIACHUELO: MANUEL FERRER/PRODUCCIÓN RIACHUELO



