HISTORIA DE LA CIUDAD
Salón Verdi, retazos del siglo XX en La Boca
Allí cantó Gardel y también se fundaron los primeros sindicatos del país.
Como si fuese una película de la vida política y cultural del siglo XX, comienzan a sucederse los nombres y los hechos. En este rincón de La Boca se presentó Carlos Gardel junto a sus guitarristas en 1928, antes de su gira europea. Cuando terminó el show, el “Zorzal” salió a la calle para cantarles dos temas a los que quedaron afuera de la sala por falta de lugar. Acá sonó la voz de Enrico Caruso y las orquestas de Osvaldo Fresedo, Francisco Canaro, Juan Maglio, Rosita Quiroga, Juan de Dios Filiberto, Aníbal Troilo y Juan D’Arienzo. Acá se hicieron los famosos bailes de carnaval en los años 40 y 50, y los bailes de gala. Acá una asamblea decidió construir la Bombonera. Acá se hicieron las más grandes reuniones de los sindicatos. “Desde la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) hasta la fundación de ATE en 1925, las grandes reuniones sindicales sucedieron también acá”, cuenta Juan Carlos Kehiayan, director general del Teatro Verdi, que desde 1949 lleva el nombre de Asociación Sociedad de Socorros Mutuos José Verdi.
La historia del lugar se remonta a 1878. Pero la sala tal como está ahora se inauguró el 11 de noviembre de 1901 en la avenida Almirante Brown 736 del barrio de La Boca. Como era costumbre en la época, fue una apertura con un baile de gala, con las familias de la zona y la presencia de la banda La Verdi, compuesta por 12 músicos que hicieron un programa de danzas y el himno nacional. En uno de los salones, todavía se conserva la carta de puño y letra que el propio Verdi mandó como agradecimiento cuando lo nombraron presidente honorario del lugar.
“Toda la colectividad italiana venía acá. Imaginate que es anterior al Teatro Colón. En aquella época no había radio ni electricidad. En 1904, desde este balcón, habló Alfredo Palacio al salir electo como el primer diputado socialista de América Latina. Otro de los íconos del lugar fue la Banda Filarmónica de la Asociación José Verdi. Eran todos músicos profesionales; en 1880, cuando se federaliza Buenos Aires, el intendente Alvear la contrató para hacer la fanfarria”, agregó Kehiayan.
La dura tarea de mantenimiento
La sala tiene capacidad para unas 350 personas. Actualmente, se dictan cursos de tango, folclore, música clásica, canto, teclado, guitarra y árabe para todas las edades. Además, alquilan el salón para eventos sociales y culturales; cada tanto el salón se convierte en una gran fiesta chamamecera, que convoca a grupos del Litoral.
“Siempre estamos intentando mejorar el edificio. El material que tiene es espectacular y de gran calidad; por eso, cuando algo se deteriora, no podés arreglarlo con cualquier persona. Tenés que buscar artesanos y eso cuesta mucha plata. Si no lo hacés, se pierde la armonía de la sala”, contó Kehiayan.
Pese al paso del tiempo, todavía quedan algunos retazos de aquel pasado glorioso. Allí está, en la parte superior de la fachada, el gran busto de Verdi, el escenario con las tablas de pinotea en declive como se usaba para la lírica, la cabina del apuntador y la puerta de entrada a la “tramoya”, el sitio para poner los elementos de la escenografía. Los palcos son uno de sus grandes atractivos; están pintados de color rosa, blanco, dorado y verde claro.
Milongas
El Teatro Verdi mantiene la mística de las noches tangueras, como sucedía en la época de Aníbal Troilo y Osvaldo Fresedo. La Orquesta Típica Esquina Sur organiza el “Ciclo de Tango en el Verdi” los primeros miércoles de cada mes, a las 19.30. La entrada es gratuita y la orquesta suele invitar a músicos amigos.
• Dirección: Avenida Almirante Brown 736.
• Teléfono: 4362-1321.
• Horarios: De 14 a 19.
Fuente: DiarioZ, Producción Riachuelo





