REPRODUCIMOS
Hace un año, lo más perverso del poder en Argentina atrincherado en esas cuevas que cada vez se evidencian más, ahí en el Poder Judicial, desde donde cada vez vectorizan más maniobras, hace un año, cuando concretaban esto de encarcelarnos, aquel 3 de diciembre de 2013 construimos un amplísimo arco de solidaridad, decíamos que seguramente lo que pretendían era un escarmiento contra nosotros como organización y contra todo el movimiento popular, augurábamos que ese escarmiento no iba a ir a ningún lado, que iba a fracasar.
Un año y algunos días después, tenemos la certeza, creemos que todos debemos tener la certeza de que esto no fue un escarmiento.
Luego de un año de cárcel, lejos de salir debilitados y cansados, salimos mucho más fuertes, enaltecidos, dignificados, y salimos mucho más acompañados de como entramos a prisión.
Todo el año, semana tras semana, nos han acompañado inmensa cantidad de compañeros y compañeras, legisladores porteños, diputados nacionales y provinciales, dirigentes políticos, dirigentes sociales de todo el arco político como se ha demostrado en distintas conferencias de prensa y actos callejeros, algo que era hasta para nosotros impensable a veces comunicarnos entre nosotros, sin embargo, pudimos romper todas las barreras del prejuicio y animarnos a conocernos y estuvimos y estamos todos juntos.
Como conclusión, luego de un año de prisión, luego de un diciembre que muchos anunciaban ardiente y complicado, un diciembre que ahora nos da esta luz, esta victoria popular, creemos que durante el año 2015 vamos a dar grandes pasos, grandes avances de fortaleza popular a partir de la construcción concreta de unidad.
Creyeron que no se podía. Muchos creían que nos íbamos a pudrir en una cárcel. Muchos siguen creyendo que no se puede, y día a día este pueblo les está demostrando que se puede, que vamos por más y que no nos han vencido.
Esta libertad es también una mueca judicial. Tanta solidaridad y militancia no alcanzó para construir el gesto político de parte del Poder Ejecutivo. No esperábamos ni un indulto ni una conmutación de pena. Esperábamos que las cosas se pongan en su lugar. Que Cavallo, los asesinos como Sochisch, Muldorf, Menem, De la Rúa y María Julia, que han sido absueltos una y otra vez por los mismos jueces que a nosotros nos condenan, sean enviados a prisión.
Hoy las cosas están un poco más en su lugar con Esteche en la calle. Pero no del todo porque ellos todavía no están en la cárcel.
Todavía falta el Boli Lescano, quien ha estado preso de todas las dictaduras de las cuales fue contemporáneo. Ni él, ni nuestro pueblo, ni esta democracia, merecen que permanezca un día más preso. Liberarlo es un compromiso de toda la militancia.
Nuestra postura política en el contexto es la de siempre. Quebracho está en la calle y seguirá en la calle construyendo derechos, del lado del antiimperialismo, contra la antipatria, defendiendo lo conquistado en tantos años de lucha como pueblo.





