[FM Riachuelo, 28/5/2022] 212 años atrás, nuestro Pueblo se organizó para abrir la ventana de un tiempo emancipatorio. Hoy, en uno de los contextos globales más complejos de la historia, esa ventana sigue abierta, porque el mismo pueblo no merma su resistencia, su organización y su lucha. Un pueblo que se encuentra, construye comunidad y germina revolución. Porque el 25 de mayo de 1810 se fundó nuestra Patria, que al seguir en pie, demuestra que no hay ningún pueblo derrotado.
Los enemigos de los pueblos lograron obstruir el proceso emancipatorio que se venía dando en Latinoamérica y el Caribe durante el 1800; en lugar de una Patria Grande liberada, se consiguieron patrias chicas semicolonizadas. Pero ese proceso no terminó. El proyecto de Moreno, Belgrano, Juana Azurduy, María Remedios del Valle, Güemes, San Martín, del Che, de Perón y Evita, de Maxi, Darío y el Oso Cisneros, y de tantos revolucionarios que la historia conoce y otros que tal vez no; ese proyecto quizás aún no triunfó, pero tampoco fue derrotado, pues vive en la lucha de cada trabajador y trabajadora que construye, con su trabajo, Patria todos los días.
La Soberanía, la Independencia y la Revolución no son sólo consignas; tienen un valor profundo en el hacer cotidiano de los más humildes, de los que hoy son herederos de la Gesta Patriótica de 1810. El Gringo Castro, secretario general de la UTEP, estuvo presente en el almuerzo patriótico celebrado en el barrio de La Boca, también con motivo del cumpleaños del Movimiento Popular Los Pibes, en su sede de la calle Suárez, y compartió su reflexión sobre este hacer:
“Hay toda una línea de la experiencia que quieren borrar, y es imposible de borrar porque siempre volvemos a construir desde la experiencia. Entonces, si hay que celebrar, hay que celebrar que nosotros y nosotras, desde que empezó nuestra historia de lucha, lo planteamos desde lo que hacemos todos los días. Que después eso tome carácter político es el gran desafío que tenemos. Por ejemplo, ¿pudo tomar carácter político esa militancia popular el 25 de Mayo? A veces lo tomó y a veces no tanto. ¿Nuestra experiencia está tomando carácter político? De a poco sí. Están pasando cosas que nos cuesta mucho expresar, porque venimos de la experiencia, y nos gusta más que miren lo que hacemos que andar chamuyando. El pueblo que se organiza no chamuya”.
Pero la Gesta Patriótica no es sólo una herencia, sino una continuidad: así denomina el Gringo a la experiencia de nuestro Pueblo durante la pandemia, que salió a garantizar el alimento de millones de personas a través de las ollas populares, salvando así millones de vidas: “Nuestra responsabilidad militante es ver lo que el pueblo hace cotidianamente y empujarlo a que tome carácter político. El consumo comunitario que se da ahí es contrario al consumo individualista que nos impone el mercado. Ahí hay un germen revolucionario que hay que acompañar. El 25 de Mayo de 1810 tuvo que haber una militancia que miró profundamente a su pueblo, y que también vio cómo se peleaban aquellos que detentan el poder. El germen revolucionario son nuestros compañeros y compañeras que se reúnen para resolver problemas”.
Con este germen revolucionario presente, es un deber hacer que se propague para mantener viva la llama de aquel 25 de Mayo. Lito Borello, referente histórico y coodinador del Movimiento Popular Los Pibes, remarcó este deber: “Nos tenemos que poner al servicio de que se vaya gestando una nueva camada de luchadores y de guerreros. La Patria lo necesita, el mundo lo necesita, nuestro Pueblo lo necesita. No podemos seguir solamente regodeándonos en lo que hicimos; si en algo vale lo que hicimos, es solamente en perspectiva para lo que viene. Si en algo todavía nos cabe una responsabilidad concreta y material a alguno de nosotros y de nosotras, es en que muchos de ellos entiendan el sentido de agarrar la bandera, de agarrar la caña, de ponerse al frente, cuando están los adoradores del Dios Dinero que nos quieren convencer de que no vale la pena”.
Su conclusión: “Nos queda la responsabilidad de ser autocríticos, que en todo este tiempo todavía no fuimos capaces de hacer la revolución. La poesía todavía más importante de escribir es hacer la revolución y construir otro mundo posible, un mundo donde quepan todos los mundos. ¡Viva la Patria, carajo! ¡Luchar hasta vencer!”.




