[Al Gran Pueblo Salud*, FM Riachuelo, 26/02/2022] De un tiempo a esta parte, el debate político que se encargan de distribuir los grandes medios de comunicación está cada vez más alejado y extraviado respecto de los problemas cotidianos de las mayorías. Incluso cuando por su gravedad algún tema impone poner el foco sobre aspectos de las realidades de los barrios populares, las miradas son policíacas, condenatorias y malamente contribuyen a soluciones justas del problema.
Como para muestra basta un botón: el abordaje reciente del caso de la cocaína envenenada gambeteó olímpicamente el relato de los esfuerzos denodados que las comunidades realizan para atender el complejísimo problema de los consumos y adicciones. Entre estas experiencias, que se realizan bastante desamparadas de la asistencia estatal, queremos destacar en esta nota los aportes del deporte social que se organiza desde un sinnúmero de clubes barriales y organizaciones comunitarias en toda la geografía de nuestro país.
En estas experiencias se corre el eje de la competencia y el individualismo para que los pibes y las pibas se junten, recuperen la autoestima, realicen una experiencia colectiva para encontrar esa perspectiva de futuro que permanentemente les arrebatan. A través de un esfuerzo de todos los que los integran y por medio de la articulación con organizaciones del territorio, se hace poesía social buscando transformar la vida de niñxs, jóvenes y adultos con una lógica de construcción colectiva para poder transformar el barrio.
Compartimos dos experiencias que conocimos a partir de un trabajo conjunto del programa Al Gran Pueblo Salud y la red de corresponsales populares de nuestra FM Riachuelo.
Club Barrio Congo (La Paz, provincia de Entre Ríos)
A través del trabajo de los Corresponsales Populares de Entre Ríos nos pusimos en contacto con el Club Congo y conversamos con Rubén Cruz Díaz, presidente del Club.
Rubén explica que el Club está asentado en el Barrio Congo, aunque en su actividad deportiva atiende a cuatro o cinco barrios muy populosos de la ciudad de La Paz. También destaca la articulación que lograron establecer el Frente Barrial Pocho Lepratti que integra la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, valorando en particular el compromiso de su referente, Juan Carlos “Negro” Sánchez: “Juan Carlos es una persona que está trabajando codo a codo con nosotros en lo que hace a la construcción deportiva y social del club. Es una red, un tejido social muy importante que está trabajando y se ha incorporado desinteresadamente al trabajo con nosotros”.
Luego cuenta que el club tiene doce categorías promocionales, con niñxs de 5 años hasta los 15, dos categorías juveniles (15 a 20), primera división y también veteranos, cubren desde la niñez hasta adultos mayores, habiendo obtenido varios logros deportivos en su historia.
Cruz Díaz destaca que todas las actividades que se realizan se logran con el esfuerzo de cada uno de los dirigentes, de los barrios y todos los que conforman el club. “En categorías promocionales atendemos más de quinientos chicos, además están los juveniles y la primera. Esto significa un trabajo constante no solo en lo deportivo sino de lo social, hoy por hoy las tentaciones del mal vivir están en la puerta de cada uno y nosotros tratamos de atender contener y donde hay problemas derivar”.
“Gracias a la ayuda que nos ha brindado la Pocho Lepratti, hoy podemos mantener las categorías promocionales no solamente en la parte deportiva, sino también en hechos puntuales que han generado problemas. Ante cada situación difícil jamás nos dijeron que no. Por el contrario, salieron y generaron las acciones o los recursos que tenían que hacer a fin de atender diversos tipos de problemas”, aclaró Cruz Díaz.
Para finalizar destaca que en los clubes barriales para llegar al trofeo tan deseado primero hay que atender las situaciones que atraviesan los niñxs y jóvenes de los barrios populares. La actividad central del club empieza por brindar contención, alimento y abrigo: “La carencia de algunas cosas potencian otras y, hoy por hoy, hay necesidades importantes, vivienda, sistema sanitario, agua, son barrios que realmente tienen necesidades importantes de cuestiones esenciales básicas para el desarrollo de la vida”, y remarca: “somos uno de los únicos clubes que al desarrollar las actividades que contamos, no cobramos nada porque atendemos esa franja que no está en condiciones de pagarlo. Tratamos en definitiva que el club sea, como dijo el Papa Francisco, una Casa en Común, y que tratemos de alguna manera de ir solucionando los problemas en la medida de nuestras posibilidades”.
Club Villas Unidas (Aldo Bonzi, La Matanza, Pcia de Bs As)
Para conocer un poco las actividades que desarrolla el Club Villas Unidas de Aldo Bonzi, conversamos con Gustavo Levine, Director Técnico de fútbol femenino del Club, para que cuente cómo comenzó la iniciativa de convocar a niñas de más de 14 años para integrar un equipo femenino, y cuál es el sentido social que le dan a esta práctica deportiva.
Gustavo comienza explicando que la convocatoria puntual de este año es para integrar jugadoras nuevas como refuerzos para los planteles que vienen funcionando. A partir de los 14 años ya pueden participar de los torneos de 1º división C de la AFA (Asociación de Fútbol Argentino) en los que compite el club.
Levine pone en el centro la impronta social del club, que siempre fue el pilar del proyecto que concibió e impulsó
Fernando Signorini: “El club tiene una impronta social muy importante, tiene presencia en diferentes barrios populares de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y algunas provincias también. Con el eje en el fútbol pero que a partir de ahí comienzan a desligarse otras funciones. Todo lo que es el apoyo escolar, como terminar el secundario en los secundarios de formato Bachi, y por supuesto estamos siempre de cuestiones de violencia de género, familiar, apoyo psicológico, salud en general. Estamos muy cerca, más que cerca: cercanos”.
A pesar de que la mayoría de los clubes que realizan futbol de manera profesional se cobra a las jugadoras para poder jugar, Gustavo aclara “Cuando Fernando me acerca al club y nos pusimos de acuerdo para trabajar, lo primero que surgió fue cómo marcamos la diferencia y propuse no cobrarle cuota a la chicas que vienen a participar, eso sería un punto importante. El club tiene sus redes de acción social e invierte mucho en eso. Se puede trabajar muy tranquilo, con absoluta libertad y sabiendo que además de enseñarles a patear una pelota estamos haciendo una transferencia de muchas cuestiones de vida, que es lo que más prevalece después”.
“Las jugadoras ven que no solo está el tema de la infraestructura que les brinda el club, sino el apoyo social que reciben, el afecto y la contención. Esto de generar pertenencia es muy importante”, concluye Levine.
Luego de este recorrido por dos clubes barriales queda claro que la práctica de deportes es muy beneficiosa sobre todo para los niñxs y los más jóvenes, aún más en las barriadas populares donde se integra con un significado y sentido social que le da un valor adicional. Desde ahí son varios los jóvenes, y las jóvenes, que construyen comunidad corriendo el eje de la competencia hacia el de la organización y la solidaridad para una vida digna.
(*Al Gran Pueblo Salud – Lunes de 19 a 22 hs. por la FM Riachuelo 100.9)





