La convocatoria, representativa de los diversos sectores de la economía popular, se realizó bajo la idea que «la proscripción que los trabajadores más pobres sufren a la hora de formar asociaciones sindicales para defender sus intereses, recuperar derechos y negociar colectivamente, es un obstáculo para la dignidad de todos y todas». Durante las intervenciones en el acto central se señalaba que «negarnos el derecho a la agremiación nos condena a la informalidad, la precariedad, la discrecionalidad en la aplicación de las políticas sociales, el control mafioso de determinadas actividades informales, el trabajo esclavo en talleres clandestinos y, como hemos visto en estos días, la propia muerte».
Fm Riachuelo estuvo presente y recogió los siguientes testimonios:



