{"id":937,"date":"2014-11-26T14:51:00","date_gmt":"2014-11-26T14:51:00","guid":{"rendered":"http:\/\/fmriachuelo.observatorioess.org.ar\/index.php\/2014\/11\/26\/a-cincuenta-anos-de-la-muerte-de-julio-sosa\/"},"modified":"2025-03-17T11:09:10","modified_gmt":"2025-03-17T14:09:10","slug":"a-cincuenta-anos-de-la-muerte-de-julio-sosa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/2014\/11\/26\/a-cincuenta-anos-de-la-muerte-de-julio-sosa\/","title":{"rendered":"A CINCUENTA A\u00d1OS DE LA MUERTE DE JULIO SOSA"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: large\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif\"><span style=\"color: red\"><b>EL VAR\u00d3N DEL TANGO<\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<div style=\"clear: both;text-align: center\"><span style=\"font-size: small\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif\"><a href=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-R3VsTBsB-aw\/VHXn21TGzLI\/AAAAAAAABlo\/gZPHgoZAeiQ\/s1600\/julio%2Bsosa.jpg\" style=\"clear: left;float: left;margin-bottom: 1em;margin-right: 1em\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-R3VsTBsB-aw\/VHXn21TGzLI\/AAAAAAAABlo\/gZPHgoZAeiQ\/s1600\/julio%2Bsosa.jpg\" height=\"396\" width=\"400\" \/><\/a><\/span><\/span><\/div>\n<p><span style=\"font-size: small\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif\">Hace cincuenta a\u00f1os se apagaba esa voz y nac\u00eda el mito. No era un momento feliz para el tango. En noviembre de 1964, en el plano internacional, Beatles y Stones marcaban la cancha. Bob Dylan le mostraba el futuro a Occidente y Chuck Berry hac\u00eda sacudir al mundo. A escala argentina, aun con la tr\u00edada Manal-Almendra-Los Gatos \u2013incluso Los Beatniks de Moris\u2013 en pa\u00f1ales, ese paradigma bajaba como una mueca absurda, y se malversaba radicalmente en las nuevas olas de Violeta Rivas, Palito Ortega o Juan Ram\u00f3n, que ni siquiera llegaban a status de mala copia. En ese contexto, que tambi\u00e9n inclu\u00eda \u2013por la positiva\u2013 el boom del folklore, Julio Sosa met\u00eda miles de personas en sus exequias. Recib\u00eda la devoluci\u00f3n merecida por haberse plantado firme en la arista que el tango parec\u00eda perder cada d\u00eda: su popularidad.<\/span><\/span><br \/><a name='more'><\/a><span style=\"font-size: small\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif\">El \u00faltimo tango que cant\u00f3 (\u201cLa gayola\u201d) prob\u00f3 que la realidad pocas veces es casual: \u201cEstoy contento de que la dicha a vos te sobre \/ voy al campo a laburarla \/ juntar\u00e9 unos cuantos cobres \/ pa\u2019 que no me falten flores \/ cuando este dentro del caj\u00f3n\u201d. Se hab\u00eda estrellado tres veces con el veh\u00edculo de su otra pasi\u00f3n (los autos) y la \u00faltima, la de su DKW Fissore alem\u00e1n, fue la vencida. Demasiada velocidad para la lentitud urbana de entonces&#8230; Julio Sosa, el Var\u00f3n del Tango, dej\u00f3 un disco inconcluso para la CBS con s\u00f3lo dos temas grabados (\u201cMilonga del 900\u201d y \u201cSiga el corso\u201d) y una impronta de cantor amado por el pueblo que, por genuino y cre\u00edble, a\u00fan perdura.<\/span><\/span><br \/><span style=\"font-size: small\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif\">Las im\u00e1genes en sepia impactan. Parece, en menor escala, el d\u00eda que muri\u00f3 Eva Per\u00f3n. Llueve. Miles de personas se guarecen: paraguas, camperas, sobretodos, techos de comercios. Todos quieren estar esa tarde gris del 26 de noviembre de 1964, para despedir a un \u00eddolo. A Julio Sosa. Al Var\u00f3n del Tango. A ese que, frente al aluvi\u00f3n pop \u2013blandito a\u00fan\u2013 de la \u00e9poca, levant\u00f3 una trinchera y resisti\u00f3, de guapo nom\u00e1s. Tanta fue la devoluci\u00f3n popular que nadie sab\u00eda d\u00f3nde velarlo. Se intent\u00f3 en Gallo al 700, pero el desborde de la multitud lo impidi\u00f3. Despu\u00e9s, en el sal\u00f3n La Argentina, donde el cantor hab\u00eda jugado varias veces de local, pero el efecto fue el mismo. Tuvo que ser en el Luna Park. Tuvo que ser bajo esa amplitud de espacio (25 mil personas) que de todas formas qued\u00f3 chico, igual que las casi setenta cuadras que separan al templo del boxeo del cementerio de la Chacarita. Las cr\u00f3nicas narran el caos que sigui\u00f3 a los restos. Hablan de incidentes con la polic\u00eda, forcejeos, represi\u00f3n y gente lastimada. De casi ocho horas de cortejo amuchadas, desesperadas, azoradas. El var\u00f3n, que s\u00ed era uruguayo (naci\u00f3 el 2 de febrero de 1926 en Las Piedras, Canelones), se hab\u00eda estrellado con su autom\u00f3vil en Figueroa Alcorta y Castilla intentando esquivar un cami\u00f3n, y nada pudieron hacer por \u00e9l. Ni en el Hospital Fern\u00e1ndez, donde lleg\u00f3 primero. Ni en el Sanatorio Anchorena, donde fue trasladado despu\u00e9s. Conmoci\u00f3n cerebral, cuatro costillas hundidas y un pulm\u00f3n izquierdo da\u00f1ado: demasiado para los m\u00e9dicos.<br \/>Hab\u00eda nacido en la pobreza (padre analfabeto, madre trabajadora dom\u00e9stica), hab\u00eda ayudado a mercachifles, cortado boletos en colectivos, lavado trenes y vendido bizcochos para poder sobrevivir. Y tal comienzo de vida se lleva siempre en la sangre. Se contagia al otro. Se exuda por la piel, por el alma, por algo que va m\u00e1s all\u00e1 del entendimiento, y que los intelectuales suelen captar poco: el don de las gentes de abajo, que las gentes de abajo perciben sin pasar por la raz\u00f3n. Eso ten\u00eda Julio Sosa. Y eso le sal\u00eda natural cada vez que se plantaba frente a la plebe para cantar tangos. No importaba si cuando era a\u00fan un cantor ignoto y, como tal, grab\u00f3 sus primeros simples en Uruguay (\u201cUna y mil noches\u201d y \u201cSan Domingo\u201d) para el sello Sondor. O cuando cruz\u00f3 el r\u00edo y se mand\u00f3 a los caf\u00e9s de Buenos Aires, trocando su voz por chirolas. O cuando se le dio la primera buena y el t\u00e1ndem Francini-Pontier lo llev\u00f3 a cantar en una de las \u00faltimas orquestas exitosas de la \u00e9poca, por muchas chirolas m\u00e1s.<br \/>No importaba el contexto ni la ocasi\u00f3n. La voz de Julio Mar\u00eda Sosa Venturini expresaba en sus formas, en su registro a veces grave, a veces sufrido, razones sociales que el coraz\u00f3n entend\u00eda. Que no era esa rebeld\u00eda expl\u00edcita o inteligente, de afluente yupanquiano, sino que era un sentido no necesariamente dicho, corporal, sobrio pero gestual, sobreentendido, cin\u00e9tico. All\u00ed est\u00e1n como prueba sus versiones de \u201cCambalache\u201d, \u201cAl mundo le falta un tornillo\u201d, \u201cAzabache\u201d, \u201cRencor\u201d, \u201cEn esta tarde gris\u201d, \u201cNada\u201d, \u201cCuesta abajo\u201d, \u201cConfesi\u00f3n\u201d, \u201cLa cumparsita\u201d, \u201cUno\u201d y \u201cBarrio pobre\u201d, entre muchos otras. All\u00ed est\u00e1 su paso por la creaci\u00f3n po\u00e9tica mediante Dos horas antes del alba, libro que expresa vivencias, angustias, sue\u00f1os y vac\u00edos personales a trav\u00e9s de 24 poemas.<br \/>Tambi\u00e9n su atrevimiento compositivo a trav\u00e9s del tema \u201cSeis a\u00f1os\u201d. Sus incursiones en el cine (Buenas noches, Buenos Aires, de su amigo Hugo del Carril), en las radios nac &amp; pop de entonces (El Mundo, Belgrano y Splendid); por la TV, como figura central de los programas Copet\u00edn de tango, Casino o Luces de Buenos Aires. Y su intrepidez cuando en los albores de los \u201960 se fue de la orquesta de Pontier, donde hab\u00eda cantado durante cinco a\u00f1os, para jug\u00e1rsela como solista, y se sirvi\u00f3 del bandone\u00f3n de Leopoldo Federico con el fin \u2013tal vez\u2013 de doblegar el fervor de las superfluas pero masivas nuevas olas. Para grabar 62 temas e instalarse definitivamente en el vapuleado imaginario tanguero del per\u00edodo.<\/span><\/span><br \/><span style=\"font-size: x-small\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif\"><span style=\"color: blue\"><b><span style=\"color: #3d85c6\">FUENTE: P\u00c1GINA 12<\/span><\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<div style=\"clear: both;text-align: center\"><span style=\"font-size: small\"><span style=\"font-family: Verdana,sans-serif\"><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-4GEPYXoXkm4\/VHXojrL383I\/AAAAAAAABl0\/bIt3cHVlxJw\/s1600\/COOP%2BRIACHIUELO%2BPRODUCCIONES.jpg\" style=\"clear: left;float: left;margin-bottom: 1em;margin-right: 1em\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-4GEPYXoXkm4\/VHXojrL383I\/AAAAAAAABl0\/bIt3cHVlxJw\/s1600\/COOP%2BRIACHIUELO%2BPRODUCCIONES.jpg\" height=\"58\" width=\"200\" \/><\/a><\/span><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL VAR\u00d3N DEL TANGO Hace cincuenta a\u00f1os se apagaba esa voz y nac\u00eda el mito. 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