{"id":619,"date":"2015-04-01T03:03:00","date_gmt":"2015-04-01T03:03:00","guid":{"rendered":"http:\/\/fmriachuelo.observatorioess.org.ar\/index.php\/2015\/04\/01\/murio-lilia-ferreyra\/"},"modified":"2025-03-27T13:12:05","modified_gmt":"2025-03-27T16:12:05","slug":"murio-lilia-ferreyra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/2015\/04\/01\/murio-lilia-ferreyra\/","title":{"rendered":"MURIO LILIA FERREYRA"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: red;font-family: Verdana, sans-serif;font-size: large\"><strong>MILITANTE, LUCHADORA<\/strong><\/span> <br \/><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif\">Fallecio&nbsp;a pocos d\u00edas de recordarse el&nbsp;39 aniversario de la desaparici\u00f3n de su compa\u00f1ero Rodolfo Walsh.&nbsp;<span style=\"font-family: Times New Roman\">&nbsp;&nbsp; <\/span><\/span><br \/><span style=\"font-family: Verdana\"><\/span><\/p>\n<div style=\"clear: both;text-align: center\"><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-yqAX2y0EaRw\/VRte98mVmMI\/AAAAAAAADec\/zhpO2hqUeII\/s1600\/lilia.jpg\" style=\"clear: left;float: left;margin-bottom: 1em;margin-right: 1em\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-yqAX2y0EaRw\/VRte98mVmMI\/AAAAAAAADec\/zhpO2hqUeII\/s1600\/lilia.jpg\" height=\"214\" width=\"320\" \/><\/a><\/div>\n<p><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif\">Hab\u00eda trabajado en los diarios La Opini\u00f3n y P\u00e1gina\/12 y en los \u00faltimos a\u00f1os se desempe\u00f1\u00f3 en la ex Esma, el lugar donde fue llevado Walsh tras ser asesinado en la calle mientras despachaba por correo su denuncia en la que Lilia hab\u00eda colaborado, haciendo copias en una casa que compart\u00edan en la localidad bonaerense de San Vicente. La \u00faltima compa\u00f1era de Rodolfo Walsh, Lilia Ferreyra, periodista de P\u00e1gina\/12 desde su fundaci\u00f3n, muri\u00f3 esta ma\u00f1ana, a los 71 a\u00f1os, en la ciudad de Buenos Aires. Ser\u00e1 velada en la Biblioteca Nacional entre las 21 de hoy y las 12 de ma\u00f1ana, cuando ser\u00e1 trasladada a Jun\u00edn, su ciudad natal.&nbsp; <\/span><br \/><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif\"><\/span><br \/><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif\">Lilia fue compa\u00f1era de los \u00faltimos diez a\u00f1os de Rodolfo Walsh. Fumadora empedernida, no se cansaba de repetir que tras la muerte de Walsh y el arrasamiento de la generaci\u00f3n militante que integraba hab\u00eda pasado a\u00f1os de desaz\u00f3n y exilio interno. Pero que el curso pol\u00edtico abierto en el 2003 -y en especial tras la derogaci\u00f3n de las leyes del perd\u00f3n- \u201cme devolvieron las ganas de vivir\u201d. <br \/>Reci\u00e9n en el 2010, en el segundo juicio por los cr\u00edmenes de la ESMA pudo declarar sobre el asesinato de su compa\u00f1ero y en ese momento exhibi\u00f3 ante el tribunal un documento hist\u00f3rico: unas hojitas amarillentas escritas 33 a\u00f1os antes en su m\u00e1quina Lettera por Walsh, y replicadas con carb\u00f3nico para ser enviadas a redacciones y pol\u00edticos, los originales de la Carta Abierta a la Junta Militar.<\/span><br \/><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif\"><br \/>Alguna vez, Walsh escribi\u00f3 Las cosas que quiero: <strong>\u00abLilia mis hijas el trabajo oscuro que hago los compa\u00f1eros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que act\u00faan el an\u00e1lisis claro la revelaci\u00f3n de lo escondido el m\u00e9todo cotidiano la furia fr\u00eda los t\u00edtulos brillantes de ma\u00f1ana la alegr\u00eda de todos la alegr\u00eda general que ha de venir un d\u00eda la gente abraz\u00e1ndose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersi\u00f3n en los<\/strong> <strong>otros\u00bb.<\/strong><\/span><br \/><a name='more'><\/a><br \/><span style=\"font-family: Verdana\"><strong>Un breve recuerdo<\/strong><\/span><br \/><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif\">El ultimo verano<br \/> En 2007 se cumpl\u00edan 30 a\u00f1os del asesinato y desaparici\u00f3n de Rodolfo Walsh a manos de un grupo de tareas de la ESMA, a plena luz del d\u00eda y cuando Walsh terminaba de despachar en un buz\u00f3n su \u201cCarta Abierta de un Escritor a la Junta Militar\u201d. En este relato, Lilia Ferreyra, su mujer y compa\u00f1era, recuerda esos meses de clandestinidad y esperanza en los que Walsh, ya convencido de la derrota armada y sin abandonar la organizaci\u00f3n, planteaba el repliegue de Montoneros para evitar el aniquilamiento: no se trataba de darse por vencido, sino de reencauzar la lucha por otras v\u00edas. En lo personal, comenzaba a organizar su nueva forma de acci\u00f3n pol\u00edtica como una producci\u00f3n totalizadora que abarcara la denuncia, el testimonio, el an\u00e1lisis pol\u00edtico e ideol\u00f3gico y el relato literario. Adem\u00e1s, escritores, periodistas y amigos le rinden homenaje.<br \/><strong>Por: Lilia Ferreyra<\/strong><br \/> Era la noche del 24 de marzo de 1977. Sobre la angosta mesa de madera que usaba como escritorio y despej\u00e1bamos para comer, estaban las primeras cinco copias de la \u201cCarta de un Escritor a la Junta Militar\u201d. Salimos de la casa y nos quedamos parados bajo el cielo sin nubes, luminoso de estrellas. Rodolfo empez\u00f3 a se\u00f1alarlas, dibujando en el aire las constelaciones, como tantas otras veces desde el muelle ya perdido sobre el r\u00edo Carapachay. Su contemplaci\u00f3n nunca fue pasiva. Hab\u00eda estudiado el mapa del cielo y le gustaba ubicar las formaciones celestes mientras hablaba de a\u00f1os luz y dimensiones sobrehumanas como aquellas en las que d\u00e9cadas atr\u00e1s hab\u00eda imaginado el espacio tridimensional de un tablero de ajedrez para escribir el relato sobre una partida entre los dioses. Ahora, los dioses no exist\u00edan, pero s\u00ed los mapas terrenales que siempre lo acompa\u00f1aron. Necesitaba conocer con precisi\u00f3n obsesiva los territorios en los que viv\u00eda, anticipar los itinerarios por calles y lugares, conocer desde la perspectiva del mapa el espacio donde se iba a mover.<br \/> Ah\u00ed est\u00e1bamos en medio de la noche, en ese campito de media hect\u00e1rea donde viv\u00edamos desde hac\u00eda unos tres meses, escuchando el suave siseo de los alt\u00edsimos eucaliptus y del frondoso y antiguo laurel que marcaba el l\u00edmite entre lo que iba a ser el jard\u00edn y la quinta.<br \/>\u2013Quisiera plantar una doble hilera de \u00e1lamos plateados desde la entrada a la casa. Cuando el viento mueve las hojas, suenan como lluvia fina \u2013dijo recordando el campo de su infancia, en el sur bonaerense.<br \/> Dud\u00e9 de que alcanzara el tiempo.<br \/> A la derecha, en un rinc\u00f3n, se pudr\u00eda lentamente el mantillo que iba a abonar la tierra. Una capa de hojas, una capa de tierra y una capa de bosta que sal\u00edamos a recoger con una pala y una bolsa por las calles sin asfaltar de San Vicente siguiendo las huellas de los caballos al paso. Hab\u00eda aprendido a preparar el mantillo en un librito sobre horticultura que compr\u00f3 para que yo lo estudiara. Pero su curiosidad pudo m\u00e1s y cuando lo abr\u00ed ya estaba subrayado con alguno de los marcadores de colores que usaba para leer.<br \/> A la izquierda estaba el cuadrado de tierra h\u00fameda y removida en el que esa misma tarde hab\u00edamos voleado las semillas de lechuga, la primera puesta en acci\u00f3n del proyecto de quinta que hab\u00eda ideado, con gallinero incluido. Como el terreno pod\u00eda dar para algo m\u00e1s, quer\u00eda averiguar sobre cultivos intensivos y lleg\u00f3 a fantasear sobre la producci\u00f3n de azafr\u00e1n y la posibilidad de tener un tractorcito japon\u00e9s multifunci\u00f3n.<br \/> Delante del alm\u00e1cigo de lechugas estaba el antiqu\u00edsimo aljibe de ladrillo con su doble arco de hierro oxidado que descubrimos cuando llegamos a esa casa por primera vez. Aunque estaba seco, plane\u00f3 recuperarlo en poco tiempo. La imagen del aljibe parec\u00eda una puesta en escena del cuento \u201cJuan se iba por el r\u00edo\u201d, la historia de un argentino del siglo XIX que entre 1966 y 1967 Rodolfo hab\u00eda empezado a escribir como una novela, en realidad, un nuevo cauce del cuento \u201cCartas\u201d, publicado en Un kilo de oro en 1967. En ese tiempo, su inter\u00e9s por la historia argentina hab\u00eda ido desplazando a la literatura. De sus peri\u00f3dicas recorridas por las librer\u00edas, volv\u00eda con libros como La historia del alambrado, Vida de muertos de Ignacio Anzo\u00e1tegui o ejemplares de la colecci\u00f3n El Pasado Argentino de Hachette, entre ellos las cr\u00f3nicas de los viajeros europeos del siglo XIX y el muy marcado Estampas del pasado de Busaniche. Rodolfo era un lector insaciable; le\u00eda con un l\u00e1piz en la mano y discut\u00eda con los autores, haciendo acotaciones a pie de p\u00e1gina o en los m\u00e1rgenes.<br \/> Apoyada en el tronco del laurel estaba la estaca con la que d\u00edas antes hab\u00edamos destruido un hormiguero. Hab\u00eda le\u00eddo sobre ranchos invadidos por ej\u00e9rcitos de hormigas que obligaban a los gauchos a abandonarlos, convirti\u00e9ndose en taperas, y decidi\u00f3 librar tambi\u00e9n esa guerra contra la incontenible fuerza colectiva de la especie. Para conocer a fondo el<br \/>\n mundo de las hormigas quiso que en alguna de mis idas a la Capital comprara el libro de Maeterlink. Aunque no lo consegu\u00ed, todos los d\u00edas al anochecer, cuando las hormigas vuelven con su carga, las segu\u00edamos con el farol para encontrar la boca principal del hormiguero.<br \/>\u2013Detr\u00e1s del laurel, entre las lechugas y el aljibe, va a pasar el t\u00fanel \u2013hab\u00eda dicho se\u00f1alando la trayectoria que \u00edbamos a cavar bajo tierra para poder escapar si nos llegaba a rodear un cerco represivo. Para que los vecinos no sospecharan, quer\u00eda montar un galponcito, pegado a una pared de la casa, para camuflar el lugar donde empezar\u00edamos a cavar. Algo de tierra iba a ir al mantillo y el resto se diseminar\u00eda por el amplio terreno de la casita de San Vicente.<br \/> Hab\u00edamos llegado a San Vicente en diciembre del \u201876, llevando con nosotros algunos libros, sus papeles in\u00e9ditos y lo necesario para la nueva vida cotidiana. Tambi\u00e9n llevamos una foto de su hija Vicki que, despu\u00e9s de su muerte en un enfrentamiento con el ej\u00e9rcito, Rodolfo nunca pudo volver a mirar. Pero s\u00ed pudo escribir la noche del d\u00eda de la insoportable noticia: \u201cEl verdadero cementerio es la memoria; ah\u00ed te guardo, te acuno, te celebro, y quiz\u00e1 te envidio, querida m\u00eda\u201d. Y tres meses despu\u00e9s, su \u201cCarta a los amigos\u201d, cont\u00e1ndoles qui\u00e9n era Vicki y por qu\u00e9 muri\u00f3. \u201cNo vivi\u00f3 para ella; vivi\u00f3 para otros y esos otros son millones \u2013escribe\u2013. Su muerte s\u00ed, su muerte fue gloriosamente suya y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.\u201d<br \/>A fines de 1976, convencido de que la derrota militar de Montoneros era irreversible, hab\u00eda planteado a sus compa\u00f1eros la necesidad de un repliegue para evitar el aniquilamiento. No se trataba de darse por vencido sino de reencauzar la lucha por otras v\u00edas. Aunque sus propuestas caen en el vac\u00edo, Rodolfo empieza a preparar nuestro propio repliegue sin abandonar su lugar en la organizaci\u00f3n. \u201cHay que salir del territorio cercado, Buenos Aires.\u201d<br \/>Fue as\u00ed que iniciamos \u201cla expedici\u00f3n al sur\u201d. Siempre con un mapa a mano, Rodolfo hab\u00eda buscado en un mapa de la provincia de Buenos Aires un lugar pr\u00f3ximo a la Capital donde hubiera agua. \u201cHay que seguir la ruta de las lagunas porque nos quitaron el Tigre. Necesito vivir cerca del agua.\u201d Y encontr\u00f3 la m\u00e1s pr\u00f3xima: la laguna de San Vicente. Aunque los grandes juncales la hab\u00edan reducido casi a un charco, no se desanim\u00f3 cuando llegamos hasta all\u00ed. Los \u00e1rboles, el silencio y la placidez de la siesta no lo hicieron dudar de la elecci\u00f3n de San Vicente como la primera estaci\u00f3n en el largo camino hacia el sur.<br \/> Ya instalados en la modesta casita \u2013no hab\u00eda luz el\u00e9ctrica, ni agua corriente ni gas\u2013, comenz\u00f3 a organizar su nueva forma de acci\u00f3n pol\u00edtica. La conceb\u00eda como una producci\u00f3n totalizadora que abarcaba la denuncia, el testimonio, el an\u00e1lisis pol\u00edtico o ideol\u00f3gico, el relato literario. Y aunque no era un hombre inclinado a hablar de su pasado, sinti\u00f3 la necesidad de escribir tambi\u00e9n sobre las etapas y cambios de su vida desde una perspectiva distinta a la breve autobiograf\u00eda que hab\u00eda publicado en 1965. Como nombre de entrecasa llam\u00f3 \u201cMemorias\u201d \u2013no le gustaba ese t\u00edtulo\u2013 a esos futuros textos que girar\u00edan en torno de su relaci\u00f3n con la literatura, con la pol\u00edtica y con su propio mundo afectivo \u2013su infancia, las islas, las mujeres, el campo\u2013, el \u00fanico al que alcanz\u00f3 a ponerle t\u00edtulo, \u201cLos caballos\u201d, antes de comenzar a teclear las primeras l\u00edneas.<br \/> Hab\u00eda nacido el 9 de enero de 1927 en la isla de Choele Choel, R\u00edo Negro, donde su padre, argentino nieto de irlandeses, era encargado de una estancia. Pas\u00f3 su infancia en el campo, junto con sus tres hermanos varones y una hermana que luego ser\u00eda monja. La crisis econ\u00f3mica de los a\u00f1os \u201830 los golpe\u00f3 duramente y Rodolfo fue enviado a un internado irland\u00e9s para hu\u00e9rfanos y pobres donde aprendi\u00f3 a defenderse con los pu\u00f1os y con su inteligencia. Rebelde, ingenioso y empecinado, esos rasgos de su infancia reaparecen en Mauricio, su personaje del cuento \u201cFotos\u201d, que \u201cprobaba el filo del mundo y rebotaba y se lanzaba otra vez al asalto\u201d. En sus memorias sobre su relaci\u00f3n con la literatura, recordaba que su primera experiencia como narrador hab\u00eda sido oral: en ese internado hab\u00eda logrado captar la atenci\u00f3n de sus compa\u00f1eros, cont\u00e1ndoles cada noche un cap\u00edtulo de Los miserables de Victor Hugo, que su madre le hab\u00eda le\u00eddo durante unas vacaciones en el campo. La intensidad vital de su experiencia escolar se refleja en los tres cuentos de la serie conocida como \u201cDe los irlandeses\u201d y en un relato autobiogr\u00e1fico, \u201cEl 37\u201d, a\u00f1o en que ingres\u00f3 como pupilo en una de estas instituciones.<br \/> Como aberrante paradoja, estaba emparentado por v\u00eda materna con lord Kitchener, militar colonialista ingl\u00e9s nacido en Irlanda, quien organiz\u00f3 el primer campo de concentraci\u00f3n del siglo XX en Sud\u00e1frica, durante la Guerra de los Boers, donde murieron de hambre y abandono 20 mil personas. Ministro de Guerra de Gran Breta\u00f1a en la Primera Guerra Mundial, Kitchener fue el T\u00edo Sam de los brit\u00e1nicos en la campa\u00f1a de reclutamiento. El cartel con su imagen fue muy convincente para un t\u00edo de Rodolfo, argentino hijo de irlandeses, quien se alist\u00f3 con los aliados y muri\u00f3 en Sal\u00f3nica. La historia del \u201ct\u00edo Willy que muri\u00f3 en la guerra\u201d es el \u00faltimo cuento de la serie de los irlandeses y qued\u00f3 inconcluso. No escribi\u00f3 sobre Kitchener y le alegr\u00f3 saber que los irlandeses del Eire lo odiaban.<br \/> Entre los escritos in\u00e9ditos que rob\u00f3 de nuestra casa el grupo de tareas de la ESMA hab\u00eda otro relato autobiogr\u00e1fico que titul\u00f3 \u201cEl 27\u201d. En ese texto, escrito pocos meses antes de su muerte, reaparecen im\u00e1genes de su infancia, en la que se recorta la figura de su padre en el escenario de lo que Rodolfo llamaba la cultura de la tierra, \u201cque hemos perdido\u201d. Su padre no hab\u00eda sido un intelectual. Pero Rodolfo admiraba y respetaba a ese hombre de pocas palabras y lecturas que ten\u00eda el saber de la vida de campo, y dos grandes pasiones: los caballos, con los que hablaba, y el juego. Para alejarlo de naipes y apuestas, su esposa lo oblig\u00f3 a leer un libro: El jugador, de Dostoievski. El padre lo ley\u00f3 en tres d\u00edas y se lo devolvi\u00f3 sin decir palabra. Jam\u00e1s volvi\u00f3 a leer otro libro, y sigui\u00f3 jugando hasta la \u00faltima apuesta: un galope a campo traviesa con su caballo que rod\u00f3 al pisar una vizcachera y lo mat\u00f3. La madre y los hijos tuvieron que dejar el campo. Rodolfo ten\u00eda unos 20 a\u00f1os. Solo, para salvar del sacrificio al caballo de su padre, lo mont\u00f3 e hizo un viaje de 200 kil\u00f3metros por el sur, desde su casa hasta el campo de un t\u00edo donde pod\u00eda dejarlo. A caballo, en medio de la pampa, ese viaje es casi anticipatorio de otros itinerarios de su vida.<br \/> Desarraigado de ancestros irlandeses y de cualquier canon familiar y acad\u00e9mico, fue esencialmente un autodidacta que termin\u00f3 su escuela secundaria a los 22 a\u00f1os y dej\u00f3 inconclusa la carrera de Letras. Y fue esencialmente un autodidacta en su formaci\u00f3n pol\u00edtica que, desde su juvenil paso por la Alianza Nacionalista a la construcci\u00f3n de su pensamiento de izquierda, estuvo atravesada por las reveladoras vivencias de sus investigaciones, como los fusilamientos de Operaci\u00f3n Masacre, El Caso Satanowsky y \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo?. Su rigurosa coherencia entre la idea, la palabra y la acci\u00f3n fue definiendo sus opciones en la lectura de los textos pol\u00edticos y siempre se dedic\u00f3 a estudiarlos en funci\u00f3n de su trabajo como escritor y periodista, y a partir de 1968, de su compromiso como militante de un proyecto colectivo en el campo del peronismo revolucionario.<br \/> En 1965 escribi\u00f3 en su breve autobiograf\u00eda: \u201cOperaci\u00f3n Masacre cambi\u00f3 mi vida. Haci\u00e9ndola, comprend\u00ed que adem\u00e1s de mis perplejidades \u00edntimas, exist\u00eda un amenazante mundo exterior. En 1964 decid\u00ed que en todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que m\u00e1s me conven\u00eda\u201d. Pero no lo sent\u00eda como una determinaci\u00f3n m\u00edstica; pod\u00eda cambiar, empezar de nuevo. Y en 1967,<br \/>\n el cambio lleg\u00f3 de la mano de su amigo Paco Urondo, quien acababa de regresar de Cuba con una invitaci\u00f3n para Rodolfo: ser jurado del Concurso de Casa de las Am\u00e9ricas y participar en el Congreso de los Intelectuales.<br \/> Conoc\u00ed a Rodolfo pocos meses antes de esa invitaci\u00f3n. Ten\u00eda 40 a\u00f1os y ya hab\u00eda escrito casi toda su obra literaria y period\u00edstica. Gran parte de los \u00faltimos seis a\u00f1os los hab\u00eda vivido escribiendo en una isla del Delta, aunque siempre interesado por lo que pasaba en el pa\u00eds y en el mundo. Pero estaba inquieto, algo cansado de las presentaciones de libros, del mundo literario de entonces. Y profundamente conmovido como tantos otros por la muerte del Che. En ese mes de octubre del \u201867 escribe: \u201c\u00bfPor qui\u00e9n doblan las campanas? Doblan por nosotros. Me resulta imposible pensar en Guevara, desde esta l\u00fagubre primavera de Buenos Aires, sin pensar en Hemingway, en Camilo, en Masetti, en Fabrizio Ojeda, en toda esa maravillosa gente que era La Habana en el \u201859 y el \u201860. La nostalgia se codifica en un rosario de muertos y da un poco de verg\u00fcenza estar aqu\u00ed sentado frente a una m\u00e1quina de escribir&#8230;\u201d. Pero la nostalgia y la culpa no opacan su lucidez y semanas m\u00e1s tarde termina de escribir \u201cUn oscuro d\u00eda de justicia\u201d, otro cuento sobre el internado de irlandeses que gira en torno del poder que humilla, la dignidad del rebelde, el dolor de la derrota, y la esperanza inquebrantable en la astucia, la sabidur\u00eda y la paciencia de un pueblo para convertir un rev\u00e9s en victoria.<br \/> La primera vez que fui a su casa vi sobre la pared una gran foto en blanco y negro de La Habana y ah\u00ed supe que hab\u00eda vivido dos a\u00f1os en Cuba y trabajado en la agencia Prensa Latina. Pero nunca se explay\u00f3 sobre las razones de su alejamiento de la isla. No era cubano, no hab\u00eda combatido en la Sierra Maestra; hab\u00eda llegado a La Habana despu\u00e9s del triunfo de la Revoluci\u00f3n. Profundamente respetuoso de los que forjan y act\u00faan, a su regreso a Buenos Aires mantuvo un silencio de seis a\u00f1os que s\u00f3lo quebr\u00f3 con dos l\u00edneas en esa breve autobiograf\u00eda: \u201cMe fui a Cuba, asist\u00ed al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces \u00e9pico, a veces fastidioso\u201d. Reci\u00e9n en 1969, cuando ya se hab\u00eda producido su reencuentro con Cuba, menciona en el pr\u00f3logo de \u201cLos que luchan y los que lloran\u201d al sectarismo como uno de los motivos que en 1961 explicaban la salida del director de Prensa Latina, Jorge Ricardo Masetti, de la agencia cubana. Y quiz\u00e1 tambi\u00e9n la de \u00e9l. Aunque en Masetti hab\u00eda otra raz\u00f3n, quiz\u00e1 m\u00e1s crucial, vinculada a la gestaci\u00f3n de la guerrilla rural en Salta. No hab\u00eda sido, en esos primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del \u201860, la opci\u00f3n de Rodolfo. Sus procesos de cambio fueron lentos pero rigurosos.<br \/> Aquel enero del \u201868 en La Habana, donde se reencontr\u00f3 con sus amigos y compa\u00f1eros de Prensa Latina y Casa de las Am\u00e9ricas, y su participaci\u00f3n en el Congreso de los Intelectuales, donde escuch\u00f3 a los delegados de pa\u00edses que estaban en lucha por su liberaci\u00f3n, marc\u00f3 en forma irreversible el rumbo de su compromiso pol\u00edtico. La Habana era la caja de resonancia de un mundo en cambio y los debates sobre el rol de los intelectuales abarcaba desde la creaci\u00f3n de nuevos g\u00e9neros literarios como el testimonio a la participaci\u00f3n activa en la lucha revolucionaria. Al regresar a Buenos Aires, comenz\u00f3 su militancia con las armas de su oficio de periodista y organiz\u00f3 el peri\u00f3dico de la rebelde CGT de los Argentinos donde escribi\u00f3: \u201cEl campo del intelectual es por definici\u00f3n la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su pa\u00eds es una contradicci\u00f3n andante, y el que comprendiendo no act\u00faa, tendr\u00e1 un lugar en la antolog\u00eda del llanto, no en la historia viva de su tierra\u201d.<br \/>Pero algo le preocupaba. Sab\u00eda que estaba iniciando un camino que le iba a absorber casi todo su tiempo. Y su tiempo, como el del pa\u00eds, fue vertiginoso. En 1973 se incorpora a la organizaci\u00f3n Montoneros. Integrado a un proyecto pol\u00edtico-militar, trat\u00f3 permanentemente de hacer tomar conciencia al conjunto de sus compa\u00f1eros sobre la racionalidad de una lucha pol\u00edtico-militar, una l\u00f3gica, si se quiere una ciencia, que no admit\u00eda improvisaciones. Para \u00e9l, ese proyecto no pod\u00eda asentarse s\u00f3lo en la calidad revolucionaria de sus ejecutores, sino fundamentalmente en una correcta comprensi\u00f3n de la fuerza del enemigo, en la solidez de un pensamiento hist\u00f3rico y en la elaboraci\u00f3n de una estrategia pol\u00edtica global.<br \/> Su militancia estuvo signada por esa concepci\u00f3n. As\u00ed, ya meses antes del golpe militar del \u201876, Rodolfo ve\u00eda con gran preocupaci\u00f3n ese desenlace. En la edici\u00f3n de 1969 de Operaci\u00f3n Masacre advert\u00eda: \u201cLas torturas y asesinatos que precedieron y sucedieron a la masacre de 1956 son episodios caracter\u00edsticos, inevitables y no anecd\u00f3ticos de la lucha de clases en la Argentina (&#8230;) Que la oligarqu\u00eda, dominante frente a los argentinos y dominada frente al extranjero, est\u00e9 temperamentalmente inclinada al asesinato es una connotaci\u00f3n importante, que deber\u00e1 tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella\u201d.<br \/>Por eso, y pese al tumultuoso proceso pol\u00edtico que se desencaden\u00f3 despu\u00e9s de la muerte del Gral. Per\u00f3n, Rodolfo se opon\u00eda a todo argumento que intentara justificar la necesidad de que los militares reasumieran el poder frente al desgobierno de Isabel Mart\u00ednez. Porque no s\u00f3lo los hist\u00f3ricos aliados de los golpes militares en Argentina esperaban con aplausos ese golpe sino que en el propio campo popular y en la propia organizaci\u00f3n a la que pertenec\u00eda, Montoneros, hab\u00eda quienes consideraban que con la ca\u00edda de Isabel se acelerar\u00eda el proceso revolucionario en el pa\u00eds.<br \/> Cuestionando esa concepci\u00f3n y previendo que la represi\u00f3n militar iba a alcanzar a todo tipo de expresi\u00f3n opositora, Rodolfo puso en marcha un proyecto de comunicaci\u00f3n alternativa, la Agencia Clandestina de Noticias y Cadena Informativa. Y a fines de 1976, empieza a concebir la idea de escribir una serie de Cartas Pol\u00e9micas, como \u00e9l las llam\u00f3, que iba a firmar con su nombre y distribuir desde la m\u00e1s estricta clandestinidad. Se trataba de recuperar su identidad y, con ello, toda su trayectoria personal para hacerla valer como un arma en esta nueva etapa. Este proyecto de acci\u00f3n pol\u00edtica tambi\u00e9n se desprend\u00eda de su total certeza de que la derrota de la resistencia armada era irreversible.<br \/> El 9 de enero de 1977, d\u00eda en que cumpli\u00f3 50 a\u00f1os, defini\u00f3 dos apuestas para el 24 de marzo del \u201877, aniversario del primer a\u00f1o de gobierno de la dictadura: terminar el cuento \u201cJuan se iba por el r\u00edo\u201d y difundir la primera de esas cartas pol\u00e9micas: la \u201cCarta Abierta de un Escritor a la Junta Militar\u201d. Durante tres meses trabaj\u00f3 en ese documento hasta que alcanz\u00f3 el tono que quer\u00eda: una reflexi\u00f3n estrat\u00e9gica sobre las razones m\u00e1s esenciales del golpe militar que \u201cinstaur\u00f3 el terror m\u00e1s profundo que ha conocido la historia argentina\u201d. Y escribe el eje medular de su denuncia: \u201cEstos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han tra\u00eddo al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la pol\u00edtica econ\u00f3mica de ese gobierno debe buscarse no s\u00f3lo la explicaci\u00f3n de sus cr\u00edmenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada\u201d.<br \/>Contempor\u00e1neo de los hechos que denuncia, ese documento es considerado hoy, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, el testimonio m\u00e1s l\u00facido y revelador de esa nefasta etapa de la historia argentina.<br \/> El jueves 24 de marzo de 1977 celebramos haber ganado la apuesta. Afuera, junto al laurel estaba lista la precaria parrilla donde el s\u00e1bado 26 Rodolfo iba a hacer el asado para compartir el festejo con su hija Patricia, su compa\u00f1ero Jorge Pinedo y sus dos hijos, Mar\u00eda y Mariano, reci\u00e9n nacido.<br \/> El pasto cortado rodeaba la casita. En ese largo verano, varias veces lo hab\u00eda mirado mientras \u00e9l, con el torso desnudo bajo el sol, aprend\u00eda a manejar l<br \/>\na guada\u00f1a para cortar el yuyaje y limpiar el terreno con el mismo empecinamiento con que durante la noche le\u00eda y escrib\u00eda.<br \/> Ah\u00ed est\u00e1bamos en medio de la noche. Desde las sombras del jard\u00edn que imagin\u00f3, \u201cva a ser un jard\u00edn criollo, las plantas mezcladas entre caminitos; no me gusta el parque ingl\u00e9s\u201d, se ve\u00eda el rect\u00e1ngulo de luz c\u00e1lida que reflejaban los faroles de queros\u00e9n en las cortinas \u2013una roja y otra amarilla\u2013 que hab\u00edamos colgado ese d\u00eda en las dos ventanas. Lo real y lo imaginado se fund\u00edan en una placidez casi perfecta. Rodolfo me abraz\u00f3 alegre: \u201cAl fin tenemos nuestra casa\u201d. Ambos sab\u00edamos que ese fin, esa casita, era s\u00f3lo una escala de su compromiso inclaudicable. Igual que todas las noches de esos \u00faltimos meses, entramos para tener todo listo ante un posible ataque: cargar las armas y montar las dos granadas de fabricaci\u00f3n casera que quedaban en la mesa de luz, al lado del vaso de agua. Como una escena de su obra La Granada, muchas veces tem\u00ed quedar soldada eternamente a esa latita letal.<br \/> As\u00ed, poco antes de la medianoche de ese 24 de marzo, primer aniversario del nefasto golpe del \u201876, termin\u00f3 de teclear las otras cinco primeras copias de la \u201cCarta Abierta de un Escritor a la Junta Militar\u201d. \u201cSin esperanzas de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asum\u00ed hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos dif\u00edciles.\u201d<br \/>El d\u00eda siguiente fue la tarde de su muerte. Un grupo de tareas de la Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada lo embosc\u00f3 en una calle de Buenos Aires. Pero no alcanzaron a evitar el disparo m\u00e1s certero de su mejor arma: media hora antes, Rodolfo hab\u00eda descargado en un buz\u00f3n de Buenos Aires las primeras copias de la \u201cCarta Abierta de un Escritor a la Junta Militar\u201d.<br \/>En 1972 hab\u00eda escrito en su diario: \u201cSi yo muriera ma\u00f1ana una parte de mi vida \u2013esta parte de mi vida\u2013 podr\u00eda parecer insensata y ser reclamada por algunos que desprecio e ignorada por otros a los que podr\u00eda amar. Desde luego esa reivindicaci\u00f3n personal no es lo que m\u00e1s importa (aunque no sea totalmente capaz a\u00fan de renunciar a ella), lo que importa es el proceso que ha pasado por m\u00ed, la historia de c\u00f3mo yo cambi\u00e9 y cambiaron los dem\u00e1s y cambi\u00f3 el pa\u00eds.<br \/> Imagino tambi\u00e9n un inventario de las cosas que quiero y las cosas que odio: ya lo dije.<br \/> Las cosas que quiero: Lilia mis hijas el trabajo oscuro que hago los compa\u00f1eros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que act\u00faan el an\u00e1lisis claro la revelaci\u00f3n de lo escondido el m\u00e9todo cotidiano la furia fr\u00eda los t\u00edtulos brillantes de ma\u00f1ana la alegr\u00eda de todos la alegr\u00eda general que ha de venir un d\u00eda la gente abraz\u00e1ndose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersi\u00f3n en los otros.\u201d<br \/>Como un hilo tendido hacia el futuro, esas palabras se afirman en mi memoria, el verdadero cementerio donde treinta a\u00f1os despu\u00e9s sigo celebrando su vida.<br \/><span style=\"color: blue\">Fuente: Se\u00f1ales,&nbsp; Producci\u00f3n&nbsp; Riachuelo<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MILITANTE, LUCHADORA Fallecio&nbsp;a pocos d\u00edas de recordarse el&nbsp;39 aniversario de la desaparici\u00f3n de su compa\u00f1ero Rodolfo Walsh.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hab\u00eda trabajado en los diarios La Opini\u00f3n y P\u00e1gina\/12 y en los \u00faltimos a\u00f1os se desempe\u00f1\u00f3 en la ex Esma, el lugar donde fue llevado Walsh tras ser asesinado en la calle mientras despachaba por correo su denuncia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard"},"jnews_primary_category":[],"_joinchat":[],"footnotes":""},"categories":[58],"tags":[119],"class_list":["post-619","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticiariachuelo","tag-derechos-humanos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=619"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22931,"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619\/revisions\/22931"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=619"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=619"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/fmriachuelo.it10.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=619"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}